Inclusión financiera: oportunidades para seguir creciendo
Por: Iván Frías, socio de auditoría de EY La encuesta del Global Findex del Banco Mundial indica que, en el último decenio, la participación de adultos que poseen una cuenta bancaria pasó de 20% a 57%; es decir, un avanc

Por: Iván Frías, socio de auditoría de EY
La encuesta del Global Findex del Banco Mundial indica que, en el último decenio, la participación de adultos que poseen una cuenta bancaria pasó de 20% a 57%; es decir, un avance de 37 puntos porcentuales. Ello debido al desarrollo de innovaciones financieras como las billeteras digitales, las transferencias inmediatas y los pagos con QR. Asimismo, en Perú, en los últimos 10 años, el número de empresas Fintech casi se ha quintuplicado, pasando de 50 empresas en 2014 a 237 en 2024. Pese a este avance, el desarrollo de la inclusión financiera todavía es limitado. Por eso es tan importante promoverla, especialmente en un país como el Perú, donde solo 4 de cada 10 personas acceden al sistema financiero, de acuerdo con un estudio de Ipsos del 2024.
Los departamentos con menores tasas de bancarización son Tumbes (38.9%), Ucayali (39.8%) y Pasco (40.7%), que presentan las tasas más bajas de iniciativas de educación financiera según el Mapeo de Iniciativas de Educación Financiera 2024 de la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). Mientras que Lima (76.9%), Arequipa (62.0%) y Cusco (59.3%) concentran las tasas más altas.
La inclusión financiera es definida por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) como “el acceso y uso de servicios financieros de calidad por parte de todos los segmentos de la población”. Respecto al acceso, debemos notar que éste se entiende como la posibilidad de encontrar puntos de acceso e infraestructura adecuados, así como una oferta de servicios financieros de calidad en el mercado. Por último, la calidad de estos servicios significa que deben adaptarse a las necesidades de los usuarios.
En este sentido, el proceso de inclusión financiera enmarca no solamente la posibilidad de acceder a este tipo de servicios, sino que todos los segmentos de la población hagan, efectivamente, un uso constante y prudente de los mismos. Esta adopción de los servicios financieros trae diversos beneficios a la sociedad. De acuerdo con lo indicado por la SBS, la inclusión financiera debe ser entendida como un medio para mejorar el bienestar de la población, permitiendo, entre otros, lo siguiente:
1. Ahorrar los excedentes de capital de manera segura para que los usuarios lleven a cabo inversiones futuras.
2. Acceder a financiamiento para la realización de actividades generadoras de ingresos, tanto para personas naturales como para empresas.
3. Acceder a liquidez para afrontar determinados gastos.
4. Aumento en la productividad y rentabilidad de los negocios mediante facilidades en las transacciones de pago.
El reto para avanzar en la inclusión financiera está en mejorar la conectividad mediante el acceso a celular e internet, así como promover la educación financiera para que la población pueda acceder a una cuenta bancaria (cuenta de ahorro, sueldo, plazo fijo o corriente), entender los beneficios de acceder al crédito, del uso y manejo de una tarjeta de crédito y la responsabilidad sobre la misma y, por último, el ahorro para una adecuada jubilación. En tanto debemos destacar la moneda digital lanzada recientemente por el BCRP que funcionaría incluso sin conexión a internet, lo que garantizaría el acceso a servicios financieros básicos en áreas con limitada conectividad y los pagos digitales o también llamados billetera digital, encabezado por aplicaciones como Yape y Plin, que transformaron las transferencias al simplificarlas mediante el uso de celulares, realizando a la fecha en promedio 15.8 millones de transacciones diarias a través de billeteras móviles, según el Instituto Peruano de Economía (IPE).
Es importante que, para acelerar este proceso, el Estado trabaje de la mano con el privado para mejorar la infraestructura de telecomunicaciones (internet, medios de pago, etc.), sobre todo al interior del país y permitir el acceso generalizado de los servicios financieros, el acceso a un celular, mejorar la seguridad digital de las instituciones financieras, crear productos financieros para bancarizar el segmento aun no bancarizado y educar a la población de las ventajas y beneficios de la inclusión financiera, entre otros.
Aún persisten brechas importantes en la inclusión financiera, que se manifiestan a través de diferencias asociadas al género, ámbito geográfico, edad, nivel socioeconómico y formalidad laboral. Debemos seguir enfrentando y acortando barreras que históricamente han existido y avanzar a un sólido 2025.
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